Menarquia
Se llama menarquia, a la fecha en que aparece el primer periodo menstrual.
Esto indica el comienzo de la capacidad reproductiva. El desarrollo de las
características sexuales secundarias se asocia a desarrollo mamario, aparición
del vello púbico y axilar y aumento de la estatura. El estirón de la pubertad
produce un incremento de la estatura de 8 a 9 cm. anuales durante unos dos años.
El resurgimiento de la frecuencia y amplitud de la liberación de ciertas
substancias del hipotálamo en la pubertad produce la liberación pulsátil de
hormona folículo-estiulante y hormona luteinizante, que a su vez inicia la
actividad ovárica y el crecimiento folicular. La liberación de la primera de
ellas, puede tardar varios meses o incluso años, en ajustarse al patrón adulto
y, por lo tanto, el crecimiento folicular será errático al principio. La
actividad ovárica aumenta los niveles de estradiol que inducen los cambios
puberales, incluyendo el crecimiento del útero y endometrio.
El comienzo de la menstruación se produce entre los 10 y 16 años de edad en
la mayoría de las muchachas de países desarrollados. Los primeros ciclos suelen
ser anovulatorios y su duración es muy variable. Suelen ser indoloros y se
presentan sin previo aviso. Hacia los 6 años después de la menarqula, el 80 por
ciento de los ciclos son ovulatorios, y más del 95 por dento a los 12 años. Es
importante conocer el patrón de la menstruación precoz para poder informar
correctamente a las chicas y a sus padres. En la mayoría de los casos, la
irregularidad menstrual mejorará espontáneamente Algunas muchachas, por otra
parte, pueden tener más adelante ”achaques” relativos al ciclo. Debido a que los
ciclos anovulatorios suelen ser indoloros, por lo general la dismenorrea
primaria sólo se inicia cuando la menstruación se regulariza.
La menarquia es el principal marcador psicológico de la transición de la
infancia a la edad adulta. Su impacto depende en gran parte de la educación que
reciban las chicas en las escuelas y de sus padres. En algunas culturas, las
mujeres se consideran impuras mientras tienen la menstruación e incluso se les
recluye en unas chozas especiales fuera del poblado. Por suerte, estas prácticas
son cada vez más raras.
Durante todo el pasado siglo ha habido en los paises industrializados una
tendencia hacia una menarquia más temprana, con una disminución de unos tres a
cuatro meses por década en Europa, Estados Unidos y Japón. De este modo, el
promedio de edad en la menarquia en 1840 era de 16,5 años, mientras que en la
actualidad es de 13 años. Por el contrario, la edad de la menopausia ha
permanecido relativamente constante, entre los 45 y 50 años. Así, el lapso de
tiempo durante el que una mujer está expuesta a los estrógenos producidos por
ella misma ha ido en aumento. Las causas de la disminución de la edad de la
menarquia son poco claras, pero existe una interpretación que considera que es
un reflejo de la mejora de las condiciones sanitarias y ambientales. Parece que
actualmente esta tendencia se está estabilizando en Inglaterra, Islandia,
Italia, Polonia y Suecia. Por ejemplo, en Inglaterra se ha advertido incluso un
retroceso desde la cohorte de nacimientos de 1945, y en Islandia e Italia desde
1950. Sin embargo, en otros países como Alemania, la edad continúa
bajando.
¿Cuáles son los determinantes de la edad de la menarquia? La
menarquia se debe a una combinación de factores, incluyendo influencias
genéticas, posición socioeconómica, estado general de salud y bienestar, estado
de nutrición, ciertos tipos de ejercicio físico, influencia estacional y tamaño
de la familia.
La menarquia a una edad similar en miembros de una población étnica y en
binomios madre-hija son ejemplos de la importancia de los factores genéticos.
Igualmente, los estudios en gemelas han demostrado la existencia de una relación
más estrecha en la edad de la menarquia en gemelas idénticas (tres meses) que en
gemelas no idénticas (12 meses). Las diferencias entre clases sociales están
desapareciendo en muchos países y, con ellas, las diferencias en el estado de
nutrición, etc. Se sabe que una menarquia retrasada es una característica de las
enfermedades crónicas, por ejemplo, puede presentarse hasta un año más tarde en
las niñas con diabetes juvenil.
Se ha prestado mucha atención al papel del peso y proporción de grasa
corporales. Tanto la anorexia como la malnutrición se asocian a un retraso de la
menarquia, y pueden inducir amenorrea secundaria (falta de menstruación). En
EEUU, el peso medio en la menarquia es de 47.8 kg y la estatura media es 1.58
cm. Por lo tanto, se ha propuesto que hay un peso umbral para la altura y una
proporción crítica de grasa corporal antes de que pueda producirse la menarquia.
La composición corporal varía durante el estirón de la adolescencia, con una
proporción del peso corporal no graso y grasa de 5:1 al comienzo del estirón y
de 3:1 en la menarquia, cuando alrededor del 20 por ciento del peso corporal es
grasa. El tejido adiposo es una fuente importante de estrógenos y su cantidad
modifica la dirección del metabolismo de los estrógenos hacia formas más o menos
potentes. Las mujeres muy delgadas presentan una mayor proporción de la forma
2-hidroxilada de los estrógenos que es relativamente inactiva. Se ha cuestionado
la fiabilidad de los métodos para la estimación de la proporción de grasa y en
la actualidad se acepta en general que el contenido en grasa del cuerpo, aunque
es un factor clave, no es el determinante principal de la aparición de la
menarquia.
El ejercicio intenso, como el atletismo, la gimnasia y el ballet, se asocia
a un retraso de la menarquia. Se ha sugerido que cada año de entrenamiento antes
de la menarquia la retrasa cinco meses. No obstante, no se conocen completamente
los mecanismos implicados, aunque un físico más estilizado puede ser
significativo. Las otras alternativas son la actividad física y las influencias
familiares. La observación de que las atletas que empiezan a entrenarse antes de
la menarquia, tienden a presentar ésta a edades más tardías que sus madres y
hermanas y que aquéllas que empiezan a entrenarse después de la menarquia, ha
implicado a la actividad física como factor causal. Se ha investigado el papel
del grado de actividad en un estudio reciente de tres deportes (gimnasia,
natación y tenis).
El análisis de la co-variación utilizando la edad de la menarquia materna,
grupo socioeconómico, duración del entrenamiento y tipo de deporte, mostró que
la edad de la menarquia materna y el tipo de deporte eran los mejores
predictores de la edad de la menarquia de la atleta. En este estudio, se
descubrió que la menarquia se presentaba a una edad significativamente más
tardía (14.3 años) en gimnastas que en nadadoras y tenistas (13.3 y 13.2 años,
respectivamente). El grado de actividad física se estimó que era el mismo en los
tres grupos, aunque el tipo de actividad era distinto. Los autores concluyeron
que la menarquia en las gimnastas era intrínsecamente tardía, no retrasada, y
que podía influir alguna forma de selección específica de un deporte. Otros
autores han concluido igualmente que la menarquia más tardía de las atletas
puede ser en gran parte familiar.
Se ha analizado la influencia estacional, hallándose picos tanto en verano
como en invierno, no obstante, los factores causales son confusos.
El tamaño de la familia y el orden de nacimientos influyen en la edad de la
menarquia. Hay una tendencia a una menarquia más tardía en chicas con mayor
número de hermanos, y a la precocidad en chicas nacidas de las últimas dentro
del orden de hermanos. Aquí también los mecanismos son confusos.
Actualmente, la edad de la menarquia parece estar aumentando en algunos
países. Sin embargo, se desconocen las causas. Puede especularse que la
tendencia de disminución de la edad de la menarquia debería finalizar en los
países industrializados a medida que el peso de los hijos de cohortes sucesivas
se estabilice, por haberse logrado el nivel óptimo de nutrición y cuidado. Sin
embargo, es descorazonador pensar en el corolario: el deterioro de las
condiciones sanitarias y ambientales podría ser la causa del aumento. La moda ha
favorecido a las mujeres esbeltas y el hacer régimen para perder peso en los
países industrializados, lo cual puede tener sus efectos. Es probable que estén
implicados muchos otros factores y es preciso seguir investigando.
Implicaciones de la edad de la menarquia
La edad de la
menarquia es un detetminante principal de la duración de la exposición de una
mujer a sus estrógenos, asociándose al desarrollo corporal. Una menarquia precoz
se asocia a un mayor riesgo de cáncer de mama más adelante, y muchos estudios
han demostrado que la aparición de la menarquia antes de los 13 años es un
marcador de riesgo de cáncer de mama. En los seres humanos, la actividad
proliferativa es mayor durante la pubertad y la adolescencia. Con una menarquia
precoz, el desarrollo mamario empezará antes influido por el estradiol (un tipo
de estrógeno) mediatizado por factores de crecimiento semejantes a la insulina.
Una menarquia precoz se correlaciona con obesidad de tipo abdominal, en la que
la resistencia a la insulina se asocia a su vez a mayores niveles de esta
hormona y factores de crecimiento semejantes a la insulina. Estos elementos son
factores de riesgo de cáncer de mama y pueden formar parte de los mecanismos de
riesgo de cáncer de mama asociados a una menarquia precoz. En este contexto, es
una buena noticia la aparente estabilización, o incluso aumento, de la edad de
la menarquia. Otro beneficio de una menarquia tardía es una menor frecuencia de
cardiopatía coronaria, que es una de las causas principales de muerte en las
mujeres. Otras posibles ventajas incluyen un primer embarazo más tardío y una
disminución de la tasa de embarazos en la adolescencia.
Sin embargo, una menarquia tardía puede tener algunos efectos adversos. Un
estudio reciente ha investigado el papel de la carencia de estrógenos en la
enfermedad de Alzheimer en las mujeres. De forma acorde con el menor riesgo de
enfermedad de Alzheimer entre las usuarias de tratamientos hormonales
sustitutivos, el riesgo disminuyó con algunos factores relacionados con una
exposición aumentada a los estrógenos propios. La frecuencia creció con el
incremento de la edad de la menarquia, alcanzando significación estadística si
la menarquia se había presentado a los 14 años o más tarde.
Conclusión
Desde el pasado siglo, la edad de la menarquia
ha descendido en los países industrializados, pero en la actualidad esta
tendencia se ha detenido y puede incluso estar invirtiéndose. Parecen estar
implicados múltiples factores. La edad de la menarquia parece influir en el
riesgo de padecer una serie de enfermedades a lo largo de la
vida.

Volver a la página
principal