Es fundamental que a pesar de sus múltiples tareas como ama de casa, madre
trabajadora, le dedique un tiempo a su salud, pues es indispensable el bienestar
físico, para llevar a cabo todas sus obligaciones.
Existen padecimientos que afectan a la mujer y pueden poner en riesgo su
vida, uno de estos padecimientos es el cáncer cervicouterino, es decir, el que
afecta al cuello de la matríz.
Aunque esta enfermedad tiene síntomas de alerta como sangrados o hemorragias
inusuales, secreciones o dolores en la zona del vientre, la mayoría de las veces
pasa desapercibido, por lo que es recomendable realizar un examen anual para
verificar la existencia de células anormales.
Una célula es la unidad de vida más pequeña del cuerpo, la cual es capaz de
reproducirse así misma dividiéndose. Dicha división se realiza en un tiempo
determinado, pero cuando esta reproducción se lleva a cabo sin control, en menor
tiempo y produciendo un mayor número de células, se dice que hay cáncer.
Por tal razón, los ginecólogos realizamos una prueba a las mujeres que
permite detectar si hay células que se producen anormalmente, para esto tomamos
una muestra del cérvix (cuello del útero), y lo enviamos a un laboratorio, en
donde se detectan células anormales que pudieran representar un cáncer de inicio
o avanzado. Debido a ésto, la tasa de mortalidad por cáncer cervicouterino ha
disminuído significativamente en los últimos 40 años.
Esta prueba responde al nombre de Papanicolaou, en honor a George N.
Papanicolaou, quien en el año de 1917, descubrió que a través de las células de
las mucosas (tejido fino que cubre algunos órganos) o de las secreciones, era
posible diagnosticar transformaciones malignas.
Este sencillo examen, por recomendaciones de el Colegio Americano de
GinecoObstetras, debe practicarse anualmente a todas las mujeres si son mayores
de 18 años y si son menores de 18 años y tienen relaciones sexuales, sin
descartar a las que ya han pasado por la menopausia, ya que es muy común el
desarrollo del cáncer después de esta etapa.
El Papanicolaou, es preferible que sea realizado por un ginecólogo, ya que
es más fácil detectar otras anomalías en el momento de la toma de la muestra,
que pueden pasar desapercibidas a personas con menos preparación médica.
Esta prueba consiste en introducir un instrumento, como una paleta de madera
en la vagina y un pequeño cepillo en el cuello del útero, los cuales a través de
un leve raspado hacen posible obtener una muestra del tejido, la cual sera
enviada al laboratorio.
Es necesario reconocer la importancia de éste examen, pues a través de él no
sólo se detectan células cancerígenas, sino también enfermedades causadas por
bacterias, hongos, parásitos o virus, algunos de los cuales se ha comprobado que
son precursores del cáncer cervicouterino. También es posible por medio del
Papanicolaou detectar cuando una paciente está propensa en un futuro cercano a
sufrir cáncer, (debido a ciertos cambios celulares llamados: Displasia). Nos
indica además éste estudio el nivel de hormonas sexuales en que se encuentra la
paciente y si sus ovarios están produciendo óvulos (necesarios para la
fecundación).
El pudor femenino, heredado por generaciones, impide a muchas mujeres
asistir a la prueba del Papanicolaou pues sienten que su intimidad se ve
expuesta. En estos casos, es necesario evaluar la importancia de su salud frente
a la de su intimidad.
Recuerde que un diagnóstico temprano del cáncer puede evitarle serias
complicaciones en el futuro. Si usted me otorga 5 minutos cada año para que le
realice el Papanicolaou, usted obtendrá meses de tranquilidad al saber que no
tiene cáncer. Si acaso se detectan células anormales en su estudio, le
indicaremos el tratamiento adecuado para contrarrestar esa producción celular
inadecuada. No olvide que el cáncer es curable si se detecta a tiempo.
Su salud esta en sus manos, sólo usted puede acudir a su cita anual para el
examen de detección del cáncer.